Birmania-Mercado Yangon


Son apenas las 5 de la mañana en Yangon y las calles parece que hayan amanecido inmersas en el bullicio. Mientras mis sentidos todavía intentan ponerse en marcha, hileras de monjes se acercan a devotos en busca del alimento que consumirán en las dos comidas diarias permitidas, un sinfín de motos con dos y tres personas encima esquivan coches y vetustos autocares en cuyas ventanas asoman brazos y cabezas. Van repletos. Los escolares, perfectamente uniformados con ropa sencilla, corren entre el gentío por las calles para no llegar tarde al colegio.
Una vez me han servido el té, reviso mi programa de viaje y veo con alegría que hoy voy a ver Shwedagon Pagoda, uno de los emblemas de un país que despierta enérgico en busca de una modernización que no llega. Mientras tanto, acabo de cruzar el mercado en dirección al monumento.